
La navidad, a pesar de la mercadotecnia, son los olores, imágenes, sabores y sonidos que se acumulan en la memoria y que vuelven todos los años. El sonido y el olor a pólvora que recorren las calles cuando los chavalos detonan las triqui tracas, las luces tintineantes colgadas en las casas, el vaivén de los preparativos de la cena del 24 de diciembre, los regalos (cuando hay) que esperan unas manos ansiosas para ser liberados del empaque, la abundante cena de sabores jubilosos, entre otras cosas, son los rituales familiares de esta época.
La cena es el eje de toda la noche. Uno de los platillos característicos y típicos de las noches buenas en Nicaragua es el relleno navideño. Las mujeres, que por lo general son quienes lo preparan, se esmeran en cocinar un relleno delicioso sin escatimar en gastos ni esfuerzos. El relleno se prepara para la cena de navidad y para unos cuántos días más. Durante la víspera del 25, las familias siempre le ofrecen relleno a los amigos visitantes, éstos siempre degustan con atención, como si el éxito de esa noche dependiera del grado de exquisitez del relleno. Incluso existen mujeres que tienen tanta reputación como cocineras de relleno que también lo preparan para venderlo.
Los ingredientes son cerdo, pollo, cebolla, chiltomas, mantequilla, pan, aceitunas, alcaparras, papas, mostaza, azúcar, pasta de tomate, encurtidos, leche, salsa inglesa, pimienta y sal. Para prepararlo se ponen a cocer las carnes por separado con ajo, cebolla, chiltoma y sal. Luego se pica la cebolla y la chiltoma para ponerlas a freír en mantequilla, cuando están doradas se le deja caer la carne molida como si fuera salpicón pero sin dejar de mover, cuando la carne esté dorada se le deja caer el caldo en que se cocieron las carnes. Se continúa moviendo y se le agregan las aceitunas, las alcaparras, la mostaza, la pimienta, la salsa inglesa, la pasta de tomate y el encurtido que se prepara con un poquito de azúcar. Cuando comienza a hervir se le deja caer el pan que antes se remojó y licuó en leche y se deja hasta que tome un buen gusto. Antes de apagar el fuego se le vierte el vino para que conserve el sabor.