Un norteamericano, buscado por el FBI como sospechoso de pedofilia, decidió ocultarse en Estelí. Una mujer se lamenta ahora de haberle abierto la puerta de su casa y un policía nicaragüense se destacó en su captura.
“Fue horrible. Viera el nervio que pasé”, dice Luby Méndez Montenegro, la dueña de la casa donde fue capturado el estadounidense Eric Justin Toth, uno de los 10 delincuentes más buscados por el FBI (Federal Bureau of Investigation, según sus siglas en inglés).
El sábado 20 de abril, aproximadamente a las 4:00 de la tarde, un grupo de búsqueda de la Policía Nacional irrumpió en la casa de Méndez Montenegro. Ella estaba acompañada por una sobrina que reside en Costa Rica y que ese día estaba de visita con dos niñas.
La Policía no le dio tiempo de hablar y Méndez Montenegro solo alcanzó a decirle a su sobrina que saliera, mientras ella arropaba a las niñas para protegerlas de la violencia con que entró la Policía. El norteamericano Eric Justin Toth estaba en el fondo de la casa, en el dormitorio que Méndez dice le alquilaba desde febrero de este año.
Desde ese día, Luby Méndez, de 50 años de edad, no sale de su casa. “No salgo, me da mucha pena”, dice. “Yo no sabía nada de él (Eric Justin Toth). Él habla muy poco español y yo no hablo nada de inglés”, agrega.
Tras la captura del norteamericano, a Méndez se le señaló de haberse
casado con el extranjero, algo que ella niega con vehemencia. “Eso es lo
que dice la gente. No saben que decir. Ojalá solo fuera eso lo que se
dice”, señala Méndez con los ojos lagrimosos.
Sus vecinos, en el barrio 29 de Octubre, de la ciudad de Estelí, no
quieren hablar sobre Méndez porque el caso está muy reciente, pero
algunos no lo pueden evitar. “Casi no se le ha visto, pero eso sí es
cierto que se casó con el gringo. Si ella tenía una foto donde sale
casándose con él”, dice un joven que pide se omita su identidad para
evitar problemas con su vecina.
“YO NO LO ESTABA ESCONDIENDO”
Con un gesto de angustia, Luby Méndez atiende a LA PRENSA. No quiere
hablar del caso y mucho menos que le tomen una foto, pero ofrece un vaso
de agua y abre la puerta de su casa.
Tiene un problema con una muela que le agrava sus problemas. “Estoy sin reales y sin trabajo”, dice.
—¿Cómo conoció a esta persona?, se le pregunta.
—Usted ya debe haber escuchado que yo trabajaba en un hostal. Él
llegó y andaba buscando casa. Y como yo siempre alquilo a algún
estudiante o a una trabajadora.
—¿Pero usted se casó con él?
—La gente no halla que decir.
—¿Y qué platicaba con él?
—Ya le dije que él no habla mucho español y yo no sé nada de inglés. Muy poco hablaba.
—¿Y qué hacía?
—Ahí salía, la gente lo miraba. Si yo no sé por qué la Policía entró
en esa forma (violenta). Distinto es que yo lo hubiera estado
escondiendo.
—¿Pero usted nunca sospechó nada?
—Yo trabajaba. A veces ni a dormir venía porque trabajaba en el
hostal. Ahora ya no estoy en el hostal. No tengo trabajo. A veces voy a
trabajar con un familiar. No me daba miedo porque yo no sabía nada.
—Entonces, ¿se casó o no se casó con él?
A Luby Méndez se le ponen llorosos los ojos y ya no quiere seguir hablando.
Méndez es de San Rafael del Norte, Jinotega, pero desde hace 27 años
se fue a vivir a Estelí y ahora tiene 20 años de vivir en el barrio 29
de Octubre. “Yo casi no hablo con nadie. Toda la vida he sido así. Así
me criaron”, dice.
Hace nueve años, su anterior pareja la abandonó, después de que ambos
procrearon dos hijos varones, que en la actualidad tienen 19 y 30 años
de edad. “Yo vivía con un señor evangélico, pero él se fue. Nunca se
casó conmigo”, explica Méndez.
EL “SABUESO” QUE DIO CON EL PEDÓFILO
El teniente Victoriano Ruiz se ha convertido en un experto en trata
de personas. Él es el jefe de la sección de Investigación del Delito de
Trata de Personas de la Dirección de Auxilio Judicial de la Policial
Nacional. Inclusive, según la página web de la Policía, recientemente
fue denominado como “héroe” por el Departamento de Estado de los Estados
Unidos por su destacada labor en la lucha contra la trata a nivel
latinoamericano.
Sin embargo, lo que le dio mayor satisfacción en los últimos días fue
haber sido una de las piezas fundamentales para que se lograra la
captura de uno de los hombres más buscados por el FBI, precisamente el
hombre que le ha causado “dolores de cabeza” a Luby Méndez: el
norteamericano Eric Justin Toth.
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EL “SABUESO” ridículos en esteli hay demasiadas casa de citas en la residencial hay hombres viejos donde tienen encuentros sexuales con menores de edad pregunto donde esta el sabueso hay cubanos que de la noche la mañana se hicieron millonarios
ResponderEliminarlos nicas no dejan de ser pendejos, hasta a los hondurenos que son mas indios los hacen grandes y les han regalado el pais a los delincuentes cubanos. de donde sacaron el nombre de hostal, pendejos seguidores
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